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Es la cultura eje para formar comunidad y ciudadanía en la CDMX

Publicado el 01 Diciembre 2017
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La cultura de los barrios originarios de la Ciudad de México es lo que los mantiene vivos, les da identidad, genera comunidad y a su vez ciudadanía, afirmaron especialistas durante la mesa "Reconstruir la ciudad, reconstruyendo el tejido social", que se llevó a cabo en el Pabellón CDMX, en la 31 Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

El Secretario de Cultura de la CDMX, Eduardo Vázquez Martín, dijo que al reconocer los procesos de aprendizaje en comunidad, poniendo al centro al individuo, ayuda a construir ciudadanos participativos, con gran conciencia social. Como un ejemplo claro se encuentra Tepito, que tiene una historia milenaria de resistencia y fortaleza; en la zona rural de la CDMX se encuentra Milpa Alta, en donde se establecieron Fábricas de Artes y Oficios (FARO) para fomentar, a través de la cultura un nuevo sentido de comunidad.

“La cultura ha dejado de ser un espacio autónomo, periférico. Es cada vez más una herramienta de desarrollo, de construcción de comunidad, una manera de dialogar entre los ciudadanos y también una forma de trabajar por la comunidad, construir paz y acercándonos los unos a los otros a través de las múltiples manifestaciones de la cultura, la música, la danza, el teatro”, comentó Vázquez Martín en el conversatorio.

Sobre este tema, Yesenia Ramírez Rafael, Coordinadora de la red de FAROS de Milpa Alta, expuso que en este espacio de aprendizaje se recibe a gente de todas las edades, quienes aprenden oficios y procesos artísticos asociados a su cultura, lo que les da sentido de pertenencia, se logra una mayor cohesión social y se impulsa la participación ciudadana.

"La cultura es la mejor forma de acercarse, con procesos más honestos, de empatía, reflexión, que generan identidad. Buscamos que también se apropien de los espacios públicos, para que su pensamiento sea en colectivo, que sean agentes de cambio social", expuso la Coordinadora de Faros de Milpa Alta.

A su vez, Alfonso Hernández, Director del Centro de Estudios Tepiteños, quien también participó en la mesa que se realizó en el Pabellón CDMX de la FIL Guadalajara, recordó que el Barrio de Tepito es uno de los más tradicionales en la CDMX, reconocido por su fortaleza, bravura y hasta problemas delictivos, no obstante es una comunidad solidaria, con mucha cultura para ofrecer, muestra de ello es que ahí se han formado boxeadores, futbolistas, sonideros y artistas del albur.

El sismo de 1985 llevó a esta población a organizarse, a demandar vivienda digna, lo que permitió que en el terremoto de 2017 su colonia, pese a estar en una zona considerada de riesgo sísmico, no tuviera afectaciones mayores.

"Tepito ha resistido el urbanismo depredador. El barrio muestra el resto de la ciudadanía que el carisma vecinal es más fuerte que el delincuencial, sí, hay problemas, pero somos un ejemplo de la sobrevivencia urbana en la CDMX", comentó.

Mientras que en la mesa “Ser mujer en la urbe. Las mujeres como habitantes del espacio urbano en la CDMX”, que tuvo lugar en el Pabellón CDMX, en la 31 FIL Guadalajara, Luisa Iglesias Arvide y Bibiana Camacho, ambas escritoras, narraron los retos que enfrenta una mujer por las decisiones sobre su cuerpo, su rol en la familia, o la profesión que quiere desempeñar. No obstante estos desafíos no se encuentran sólo en las grandes ciudades, como la de México o Guadalajara, también en las comunidades rurales, lejos de la modernidad.

“En las grandes urbes se narran historias escalofriantes de violencia contra todos los grupos vulnerables, no sólo contra las mujeres, el remedio es aprender a sobrevivir y quitar obstáculos”, comentó Bibiana Camacho.

A su vez, Luisa Iglesias, refirió que en las grandes ciudades la cultura tendría que ser incluyente, no obstante todavía no es así. En el caso de la CDMX dijo que hay distintos personajes, grupos y colectivos, que están desarrollando políticas públicas para protección de las mujeres, abriendo camino para esta transformación.

“En la Ciudad de México, en Guadalajara son más incluyentes, tenemos el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, pero también, en el mismo lugar, hay otros que tienen una postura completamente distinta, el reto es que esas ideas tienen que aprender a convivir juntas, porque cada quien tiene derecho a tener su idea, equivocada o no”, comentó.

Tras una jornada con cuentacuentos, música y talleres de poesía, la conferencia final corrió a cargo del escritor Antonio Ramos Revillas, quien expuso los riesgos que existen en la lectura digital, donde las nuevas tecnologías están en el filo de atraer nuevos lectores o bien generar compradores de libros que no leen. Otra alerta, es la proliferación de textos son contenido literario, ya que cualquier persona puede publicar un libro electrónico, entregando productos de consumo de poca calidad. En el lado positivo, dijo, se está leyendo más que nunca, niños y jóvenes se interesan por los libros, también por publicar sus propios textos. “Con el internet y las redes se abrieron nuevos caminos para narrar, muchas son positivas, pero también tienen riesgos. Nunca vamos a dejar de contar historias, pero estamos aprendiendo a usar los nuevos recursos que tenemos”, afirmó.